sábado, 7 de julio de 2012

· La Visita de la Siesta



A las cuatro llama la siesta...

Pom, pom, pom,...

- ¿Estorbo?
- Pase, pase... con usted quería hablar. (Mal encarado)
- Si estorbo me voy.
- Ya me gustaría que se fuera, hasta incluso que no existiese, pero tengo algunas preguntas que hacerle.
- Bien, usted dirá.
- Bien...¿A qué viene eso del descanso merecido cuando el sopor no me ha llegado ni a la conciencia? ¿Es que tengo la obligación de inventar historias para no dormir?
- Bueno, no tengo mayor obligación que existir, porque... ¿Qué sentido tendría el sueño perdido en la noche, o el cansancio desde por la mañana temprano si no estuviera yo?
- Señora  mía, si me permite le puedo sugerir una manera de presentarse más educada. A la señorita Sobremesa se la deja de lado casi todos los días y creo que no es justo. Deberíamos de prestarle mayor atención, aunque la pobre sea muy superficial ¿ Está de acuerdo conmigo?
- Es que hay un problema. En esta casa en particular se le da más importancia a recoger la mesa que a hablar de los peces de colores. Además, cada uno lleva su ritmo ¿sabe usted? Y si aquí hay dos personas, una puede rendirse en mis brazos con gran facilidad y la otra se aburre soberanamente con la señorita Sobremesa. ¿Ha comprendido
- Me suena de algo la que se aburre tantísimo...Pero ¡Basta de monsergas! ¡No entiendo nada de lo que me está diciendo! Yo lo que quiero únicamente es compañía para que el tiempo que me hace perder lo gane para enriquecerme.
- Está en un error. Si quiere enriquecerse es usted consigo mismo el que tiene mi tiempo para explayarse en lo que más le apetezca: escuchar la radio, oír música, ESCRIBIR... Tengo entendido que no se le da mal esto último.
- Lo de escuchar la radio y oír música lo descartamos porque, a las malas, creo que lo único que me gusta de usted es su silencio. Lo de escribir ya es otro cantar, aunque no sepa qué contar...
- No hace falta contar; tan solo hable escribiendo como lo está haciendo conmigo y yo con usted. Yo le sugiero que a mi hora escriba de lo que quiera hablar con alguien o incluso con algo.
- Déjeme que lo piense.

1 comentarios:

Porrompompon Porrompompero. She Joserra. dijo...

Mooooola,
Aunque yo tengo a la señora Siesta mucha estima. Un ratillo en su compañía me hace disfrutar profundamente de la tarde.

ZzzzzzZZzzzzz

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