martes, 20 de julio de 2010

· Viento de Levante



Lenguas de fuego se asoman por la boca del viento, formando corrientes infernales en el áspero verano. No hay pizca de frescura que se sujete al suelo.

El tórrido viento serpentea orgulloso, atravesando el mar para perderse en el interior del valle, dejando su rastro al recocer la atmósfera.

La maestría con la que el ambiente se torna caliente trae de cabeza al caminante, que se espanta al intentar desafiar al calor, derrochando éste poderío.

Mucha agua refrescante se merece el que padece el mal trago de cruzar las lindes de uno a otro lugar bajo un sol abrasador.

2 comentarios:

José Manuel Guerrero C. dijo...

Hay algo profundamente descorazonador en este tiempo de atroz canícula. De mañana construida con la pesadez de un bochorno eterno. Con la cara ardiente que produce hallares ante las puertas del infierno.
Nunca me encontraran pululando tras la hordas veraniegas.
Odio el verano.

airun dijo...

Cuando el bochorno llega es lo peor que puede sentir un cuerpo jadeante, en busca de una sombra que cobije. Muchos sevillanos lo sabemos.A mi tampoco me gusta el sol ardiente por estos lares y menos el sonido chirriante de las chicharras.

Besos.

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