
Las pipas son entretenidas, quien no lo sabe?...como es
entretenido hablar por teléfono. El caso es mover la boca para poder comer o
para conversar. Pero cuando te pasas, ¡Ay, amiga! Rebosa el cenicero y hay
demasiados perdigones en el auricular. Es lo que solemos hacer buena parte de
las mujeres: comer por nervios y hablar como cotorras por ídem. Después decimos
que estamos gordas y nos dicen que hablamos de más. Pues es la pura verdad,
aunque nos cueste reconocerlo. Pero… ¿Qué tenemos de bueno?. Bueeeno, vamos a
darle la vuelta a la tortilla y justificarnos un poquito: con una miaja de
voluntad, perdemos, quien puede, unos cuantos kilos, aunque siguiendo con la
tónica anterior, hay algunas que aun estando delgadas tienen la desfachatez de
decir que están gordas delante de las que verdaderamente lo estamos. Mi
indignación aquí se hace patente, y eso que quería justificaros, mis queridas amigas.
Y ya no existen conversaciones por teléfono, fíjate tú. Ahora toma el relevo mi
“querido” wassap.¡Pa lo que hemos quedao!