lunes, 1 de septiembre de 2014

- Pipas por Teléfono



Las pipas son entretenidas, quien no lo sabe?...como es entretenido hablar por teléfono. El caso es mover la boca para poder comer o para conversar. Pero cuando te pasas, ¡Ay, amiga! Rebosa el cenicero y hay demasiados perdigones en el auricular. Es lo que solemos hacer buena parte de las mujeres: comer por nervios y hablar como cotorras por ídem. Después decimos que estamos gordas y nos dicen que hablamos de más. Pues es la pura verdad, aunque nos cueste reconocerlo. Pero… ¿Qué tenemos de bueno?. Bueeeno, vamos a darle la vuelta a la tortilla y justificarnos un poquito: con una miaja de voluntad, perdemos, quien puede, unos cuantos kilos, aunque siguiendo con la tónica anterior, hay algunas que aun estando delgadas tienen la desfachatez de decir que están gordas delante de las que verdaderamente lo estamos. Mi indignación aquí se hace patente, y eso que quería justificaros, mis queridas amigas. Y ya no existen conversaciones por teléfono, fíjate tú. Ahora toma el relevo mi “querido” wassap.¡Pa lo que hemos quedao!  

3 comentarios:

Locuaz dijo...

Sobran las palabras.

Y tienes gracia y razón al decirlo así. Es valiente por tu parte la franqueza aunque ésta es una plaza solitaria.

Cierto hay un exceso de verbo que no de pensamiento, y pienso que en buena parte puede tener su origen en el desahogo, que duda cabe. Pero intuyo también que no es más que el reflejo del ahogo que lo produce y que no es más que la vida.

Estamos atacados/agredidos por un vértigo en el vivir que nos impide detenernos a reflexionar con calma.

De forma espontánea o inducida buscamos mecanismos para liberar la carga. Dar la brasa se le da muy bien a un pueblo como éste. Y trae cuenta desde luego: te ahorras un pasta en psicólogos a costa de contar con pelos y señales las obviedades más aburridas del día a día. Además las criaturas desarrollan habilidades para realizar varias tareas simultáneamente: Wasapeas a la par que le das la papilla al niño y te pintas las uñas, esmalte que acabará en la cara del niño en el mejor de los casos.

Por cierto ¿Tú ma llamao Marrripurrrri???!!!

Regla dijo...

Cuando yo era niña, todas (las hermanas) hablábamos por...lo aprendimos, la cuenta de telefónica era la factura más temida. Así que con muy pocos años de edad aprendimos a llamar a telefónica, (no me acuerdo a qué número) y a preguntar cuánto era la factura. Cuando nos fuimos a Londres no había internet ni whatsa ni nada y nuestras conversaciones con nuestros padres (exclusivamente) eran por una "collect call" llamada a cobro revertido (no había otra, así que una vez cada cierto tiempo...mi madre tuvo que pagar una factura de cobro revertido a plazos, se hacía imposible entender a la operadora inglesa que nos controlaba y que establecía la llamada (eso se llama aprender inglés sí o...) era impenitente, inquebrantable, con esos emigrantes (España no pertenecía a la ...) enfin, pero nuestras conversaciones fueron y siempre serán (como las pi...) inacabables. Aprendimos de mis padres el arte de....

Anónimo dijo...

Merecía mucho la pena este blog. ¿Alguna posibilidad de que continúes escribiéndolo?
Besos o abrazos.

Publicar un comentario en la entrada