lunes, 8 de marzo de 2010

· Sueños vividos



Siento la necesidad de describir mis sueños; a veces llenos de matices, otras difusos.

En la vigilia aparecen en mis adormilados sentidos multitud de imágenes inconexas difíciles de entender.

Llegando al sueño esas imágenes tienen voz, tienen luz. Las hago mías en un mundo onírico, en el cual sensaciones paralelas a mi cuerpo se crean mágicamente.

En el sueño ocurren pasajes ávidos de ser vividos, hasta que la madrugada llama a la puerta, entrando lentamente. El sueño se ha desvanecido como si de un vahído se hubiera tratado.

A veces, la noche y el día logran una compenetración tal, que el sueño se convierte en realidad, como por arte de birli birloque.

1 comentarios:

Locuaz dijo...

La vida pareciera, las más de las veces, como un reflejo de algo irreal.
La escurridiza visión onírica, la percibo como un sueño, dentro del gran ensueño que es la vida.
Todo acaba desvaneciéndose. En cierto modo somos humo, que es a la postre la materia prima de la vida reciclándose infinitamente.
No es triste..., sino un milagro.

Espero que me tengas presente en tus mejores sueños.

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